La configuración de la red tiene un impacto directo en el rendimiento de la red. Afecta factores como la latencia de la red, la eficiencia, la resiliencia, la seguridad, la escalabilidad, los costos de mantenimiento y más. Si bien puede cambiar las topologías de red, es mucho más difícil una vez que se establece la infraestructura física. Por lo tanto, elegir el diseño de red adecuado para sus necesidades de red actuales y futuras es fundamental.
Los diferentes tipos de topología proporcionan beneficios e inconvenientes específicos—comprender estos atributos es la mejor manera de determinar la topología más adecuada para su red.
Por ejemplo, una red de malla es más costosa de configurar que otros tipos, pero proporciona mayor seguridad y resiliencia de la red. Para una organización que requiere seguridad y tiempo de actividad de alto nivel, y puede pagar los costos asociados de configuración y mantenimiento, este tipo podría ser una topología adecuada.
Una red de bus es generalmente más fácil y más barata de instalar, pero como toda la información fluye a lo largo de una conexión central, la privacidad y la seguridad son bajas, la resolución de problemas es más difícil y un problema con el enlace central puede hacer que falle toda la red. Una organización que busque reducir gastos de red con este tipo de topología debe considerar si tales desventajas son tolerables.
Una red bien diseñada proporciona una serie de beneficios. En primer lugar, ayuda a garantizar que los datos viajen de manera rápida y eficiente y que los problemas de red se identifiquen y solucionen fácilmente. Una red bien diseñada también facilita que los administradores de red asignen recursos. También puede facilitar la implementación de medidas de seguridad adicionales, como cortafuegos, que bloquean el acceso a ciertas partes de la red según las políticas descritas en una lista de control de acceso (ACL).