Una ciudad inteligente es una zona urbana en la que la tecnología y la recopilación de datos contribuyen a mejorar la calidad de vida, así como la sostenibilidad y el funcionamiento eficiente de la ciudad. Las tecnologías de ciudades inteligentes que utilizan los gobiernos locales incluyen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el Internet de las cosas (IoT).
El transporte, la energía y las infraestructuras son algunas de las áreas de las operaciones urbanas en las que las TIC, el IoT y otras tecnologías inteligentes desempeñan un papel cada vez más importante. A medida que una ciudad actualiza sus sistemas y estructuras para incorporar estas tecnologías, se vuelve más inteligente. Sin embargo, qué ciudades exactamente deben ser consideradas ciudades inteligentes o deberían reclamar el título de la "ciudad más inteligente" es objeto de debate.
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Al igual que el sistema nervioso del cuerpo regula la forma en que los seres humanos responden al mundo que les rodea, la evolución de las tecnologías está permitiendo a las ciudades responder a los cambios de su entorno local.
Las tecnologías de recogida de datos, incluidos los datos en tiempo real, son fundamentales para las iniciativas de ciudades inteligentes y los beneficios que prometen. Los datos ayudan a los gobiernos locales a mejorar la planificación urbana y la implementación de servicios urbanos, desde la gestión de residuos hasta el transporte público, lo que mejora la calidad de vida de los ciudadanos.
Unos servicios urbanos más eficientes también pueden ayudar a reducir las emisiones de carbono, contribuyendo a los esfuerzos mundiales para hacer frente al cambio climático y mejorando la calidad del aire local. Además, las soluciones de ciudades inteligentes pueden ser un motor para el crecimiento económico, ya que la mejora de las infraestructuras y la innovación tecnológica pueden fomentar la creación de empleo y las oportunidades empresariales.
El Departamento de Transporte de EE. UU. ha identificado tres características distintivas de las ciudades y comunidades inteligentes:1
Las redes de sensores recopilan e integran datos que pueden utilizarse para diversas aplicaciones y servicios urbanos.
La conectividad permite a los funcionarios municipales interactuar directamente con la comunidad, así como supervisar y gestionar la infraestructura de la ciudad.
La administración local está comprometida con una filosofía de datos abiertos y comparte habitualmente con el público datos sobre operaciones y planificación.
Los esfuerzos tecnológicos y basados en datos para mejorar los entornos urbanos se remontan al menos a los años 60, cuando los funcionarios de Los Ángeles (California) recopilaron datos y utilizaron programas informáticos para identificar los barrios empobrecidos que necesitaban una intervención.2
El término "ciudad inteligente" empezó a aparecer en la literatura académica en la década de 1990 y su definición ha evolucionado y se ha ido ampliado a lo largo de los años. Un informe de 2018 del McKinsey Global Institute señalaba que, si bien en el pasado las autoridades municipales aprovechaban las tecnologías de las ciudades inteligentes "de puertas para adentro", ahora las soluciones de las ciudades inteligentes incluyen cada vez más la participación de los ciudadanos. Estas partes interesadas pueden recopilar y compartir datos importantes a través de plataformas digitales y aplicaciones móviles interactivas, desempeñando un papel clave en el ecosistema de las ciudades inteligentes.3
Hoy en día, las soluciones de las ciudades inteligentes suelen promocionarse para ayudar a las zonas urbanas a afrontar los retos relacionados con el crecimiento de la población. Naciones Unidas prevé que en 2050 dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades.
Las nuevas tecnologías que mejoran la eficiencia y la sostenibilidad del sector privado también están impulsando las redes de ciudades inteligentes:
Las tecnologías de la información y la comunicación incluyen toda una serie de tecnologías relacionadas con los datos. El Instituto Nacional de Normas y Tecnología del Departamento de Comercio de EE.UU. define las TIC como la captura, almacenamiento, recuperación, procesamiento, visualización, representación, presentación, organización, gestión, seguridad, transferencia e intercambio de datos e información.
El Internet de las cosas (IoT) hace referencia a una red de dispositivos físicos, vehículos, electrodomésticos y otros objetos físicos que están integrados con sensores, software y conectividad de red que les permite recopilar y compartir datos. Estos dispositivos conectados, también conocidos como "objetos inteligentes", pueden ser desde simples dispositivos "inteligentes para el hogar" y dispositivos "inteligentes para edificios", como termostatos inteligentes, hasta wearables como relojes inteligentes y tecnología integrada en sistemas de transporte. La wifi, o conectividad inalámbrica, es compatible con las funciones de IoT, y la wifi pública suele considerarse clave para los servicios urbanos impulsados por IoT.
La automatización es el uso de la tecnología para realizar tareas con una mínima intervención humana. En los proyectos de ciudades inteligentes, la automatización ayuda a las ciudades a responder mejor a los datos reales que transmiten los dispositivos conectados al Internet de las cosas. Un ejemplo del uso de la automatización es que las farolas pueden encenderse y apagarse en función de los sensores que detectan la luz y el movimiento. Estos sistemas apagan automáticamente las farolas cuando no se necesitan, fomentando la eficiencia energética y la sostenibilidad del funcionamiento de la ciudad.
La inteligencia artificial combina ciencias informáticas y conjuntos de datos sólidos para permitir la resolución de problemas. Los proyectos de ciudades inteligentes utilizan soluciones basadas en la IA y el machine learningpara gestionar las infraestructuras de manera eficiente y sostenible. Por ejemplo, los algoritmos de IA pueden optimizar las rutas de recogida de residuos y disminuir las emisiones de carbono de los camiones de basura. La IA también puede ayudar a las fuerzas de seguridad a mejorar la seguridad pública analizando los datos de las cámaras de seguridad y los dispositivos conectados para detectar delitos.
El transporte inteligente es la piedra angular de la planificación de la ciudad inteligente. El Internet de las cosas, la inteligencia artificial y otras tecnologías como la geolocalización permiten a los gobiernos locales y a los socios del sector privado recopilar datos en tiempo real. Estos datos ayudan a mejorar el transporte público, así como a aliviar la congestión del tráfico, reduciendo las emisiones de carbono y mejorando la calidad de vida tanto de los residentes de la ciudad como de los viajeros.
Las tecnologías urbanas inteligentes utilizadas en los sistemas de transporte inteligentes pueden ayudar a los funcionarios a predecir qué vehículos urbanos corren el riesgo de sufrir una avería y a solicitar reparaciones de forma proactiva. Estas tecnologías impulsan los sistemas de aparcamiento inteligentes que evalúan la disponibilidad de aparcamiento y mantienen informados a los automovilistas. Facilitan un enfoque eficiente de la gestión del tráfico basado en la IA, y utilizan datos de tráfico en tiempo real para determinar el momento de los cambios de señal en las intersecciones. Los sistemas de transporte inteligentes también apoyan el uso de vehículos eléctricos y autónomos, lo que contribuye a reducir las emisiones de carbono y a mejorar los flujos de tráfico.
La tecnología de las ciudades inteligentes, como la IA, puede ayudar a los proveedores de energía a gestionar redes inteligentes, que son redes eléctricas equipadas con sensores y software. Las herramientas avanzadas de software y análisis pueden analizar los datos proporcionados a través de los dispositivos conectados para identificar patrones en el consumo de energía y prever el uso futuro de la energía, ayudando a los proveedores a evitar cortes y satisfacer las necesidades de los clientes. La energía inteligente también puede respaldar la integración de fuentes de energía renovables y tecnologías eficientes en términos energéticos, contribuyendo a mitigar el cambio climático.
La tecnología de energía inteligente también puede reducir las emisiones de dióxido de carbono, los residuos y los recursos consumidos en las operaciones de petróleo y gas. Algunos ejemplos son:
La infraestructura inteligente abarca tanto el transporte como la energía inteligentes. También incluye enfoques inteligentes para los servicios públicos, como el agua, así como el mantenimiento de estructuras y equipos que soportan el transporte, como cables y cubiertas. Al igual que con otras tecnologías inteligentes, los datos recopilados con sensores y dispositivos conectados ayudan a los responsables de la toma de decisiones a detectar y abordar de forma proactiva posibles problemas. En este caso, los datos ayudan a identificar y abordar los problemas relacionados con los activos de infraestructura antes de que se intensifiquen, al mismo tiempo que mejoran la eficiencia y la calidad de vida de los residentes locales.
Qué zona urbana puede considerarse ciudad inteligente y qué ciudades son las "más inteligentes" puede variar según la fuente consultada. Ciudades de Europa, América y Asia compiten regularmente por posicionarse en diversos rankings. Lo que está claro, sin embargo, es que los gobiernos locales de todo el mundo están adoptando diversas soluciones para ciudades inteligentes. Incluye desde famosos centros de comercio mundial como Nueva York y Singapur hasta potencias regionales como Chattanooga (Tennessee) y la provincia china de Zhejiang.
En Zhejiang, como en muchos otros lugares de China, las estaciones de recarga para vehículos eléctricos se están haciendo omnipresentes. Según los informes, la provincia cuenta con más de un millón de estaciones de recarga. En Chattanooga, los proyectos de ciudad inteligente incluyen la colaboración con varias organizaciones para controlar la calidad del aire mediante redes de sensores. El proyecto apoya las iniciativas de la ciudad en materia de calidad del aire y proporciona información valiosa a los profesionales de la salud.
Pero las innovaciones de las ciudades inteligentes no se producen en el vacío. Planificadores urbanos, organizaciones sin ánimo de lucro y empresas se reúnen regularmente para presentar ideas y soluciones en eventos globales. Un evento clave para tales intercambios es el Smart City Expo World Congress, con sede en Barcelona, cuyo objetivo declarado es “colectivizar la innovación urbana en todo el mundo”.