Una ciberresiliencia eficaz debe ser una estrategia de toda la empresa basada en el riesgo y respaldada por iniciativas coordinadas. Es esencial tener un enfoque colaborativo impulsado por los ejecutivos hacia todos los integrantes del ecosistema, los socios, los participantes de la cadena de suministro y los clientes. Debe gestionar de forma proactiva los riesgos, las amenazas, las vulnerabilidades y los efectos en la información crítica y los activos, al tiempo que refuerza la preparación general.
El éxito de la ciberresiliencia también implica gobierno, gestión de riesgos, comprensión de la propiedad de los datos y gestión de incidentes. Evaluar estas características también exige experiencia y juicio.
Además, una organización también debe sopesar los ciberriesgos frente a las oportunidades y ventajas competitivas alcanzables. Debe considerar si la prevención rentable es viable y si puede lograr una rápida detección y corrección con un fuerte efecto a corto plazo sobre la ciberresiliencia.
Para lograrlo, una empresa debe encontrar el equilibrio adecuado entre tres tipos de controles: preventivos, de detección y correctivos. Estos controles evitan, detectan y corrigen incidentes que amenazan la ciberresiliencia de una organización.