El panorama actual de las ciberamenazas es complejo. El cambio a entornos de nube y nube híbrida ha provocado la proliferación de datos y la ampliación de las superficies de ataque, mientras que los actores de amenazas siguen encontrando nuevas formas de explotar las vulnerabilidades. Al mismo tiempo, los profesionales de la ciberseguridad siguen siendo escasos, con más de 700 000 ofertas de trabajo solo en EE. UU.2
El resultado es que los ciberataques son ahora más frecuentes y más costosos. Según el informe Cost of a Data Breach de IBM, el coste medio mundial de la corrección de una vulneración de datos en 2023 fue de 4,45 millones de USD, un aumento del 15 % en tres años.
La seguridad de la IA puede ofrecer una solución. Al automatizar la detección y respuesta a amenazas, la IA facilita la prevención de ataques y la detección de actores de amenazas en tiempo real. Las herramientas de IA pueden ayudar con todo, desde prevenir ataques de malware identificando y aislando software malicioso hasta detectar ataques de fuerza bruta reconociendo y bloqueando intentos repetidos de inicio de sesión.
Con la seguridad de la IA, las organizaciones pueden monitorizar continuamente sus operaciones de seguridad y utilizar algoritmos de machine learning para adaptarse a la evolución de las ciberamenazas.
No invertir en seguridad de IA sale caro. Las organizaciones sin seguridad de IA se enfrentan a un coste medio de vulneración de datos de 5,36 millones de dólares, un 18,6 % más que el coste medio de todas las organizaciones.
Incluso una seguridad limitada podría suponer un importante ahorro de costes: aquellos con una seguridad de IA limitada informaron de un coste medio de vulneración de datos de 4,04 millones de dólares, 400 000 dólares menos que la media general y un 28,1 % menos que los que no tenían ninguna seguridad de IA.
A pesar de sus beneficios, la IA plantea desafíos de seguridad, particularmente con la seguridad de los datos. Los modelos de IA son tan fiables como sus datos de entrenamiento. Los datos manipulados o sesgados pueden dar lugar a falsos positivos o respuestas inexactas. Por ejemplo, los datos de entrenamiento sesgados utilizados para las decisiones de contratación pueden reforzar los sesgos de género o raciales, con modelos de IA que favorecen a ciertos grupos demográficos y discriminan a otros.3
Las herramientas de IA también pueden ayudar a los actores de amenazas a explotar con mayor éxito las vulnerabilidades de seguridad. Por ejemplo, los atacantes pueden utilizar IA para automatizar el descubrimiento de vulnerabilidades del sistema o generar sofisticados ataques de phishing.
Según Reuters, la Oficina Federal de Investigación (FBI) ha observado un aumento de las intrusiones cibernéticas debido a la IA.4 Un informe reciente también descubrió que el 75 % de los profesionales de la ciberseguridad de alto nivel están viendo más ciberataques, y el 85 % atribuye el aumento a los malos actores que utilizan IA generativa.5
En el futuro, muchas organizaciones buscarán formas de invertir tiempo y recursos en IA segura para cosechar los beneficios de la inteligencia artificial sin comprometer la ética o la seguridad de la IA (consulte "Buenas prácticas de seguridad de la IA").